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En las entrañas de la imponente Sierra de las Cacachilas, a unos 30 kilómetros de La Paz por la carretera a Los Planes y tras un desvío que invita a la aventura, se esconde un proyecto que está redefiniendo la relación entre el ser humano y la naturaleza en Baja California Sur.
El Rancho Cacachilas no es un destino turístico al uso; es un vasto laboratorio de más de 10,000 hectáreas donde la conservación ecológica, la producción sostenible y el turismo de inmersión se entrelazan para crear un modelo regenerativo que mira hacia el futuro, honrando las tradiciones del pasado.
Llegar aquí es ya parte de la experiencia. El camino de terracería serpentea a través de un paisaje árido que, ante el ojo inexperto, podría parecer yermo, pero que el equipo del rancho se esfuerza por revelar como un ecosistema lleno de vida, secretos y una frágil belleza. Este no es un lugar para quien busca lujo convencional, sino para el viajero curioso, el amante de la naturaleza y quien anhela comprender la verdadera esencia de la península.
Un Proyecto de Regeneración y Esperanza
La misión central del Rancho Cacachilas es tan ambiciosa como inspiradora: demostrar que es posible restaurar y convivir de manera productiva con uno de los ecosistemas más delicados del mundo. El proyecto nace de una visión a largo plazo, donde la ganadería extensiva tradicional ha dado paso a prácticas regenerativas que buscan sanar la tierra.
Aquí, el ganado no es un problema, sino parte de la solución. Se practica un pastoreo planificado que imita los movimientos de las manadas salvajes, permitiendo la recuperación de los pastizales nativos, la fertilización natural del suelo y la captura de carbono. Esta gestión ha permitido el resurgir de la vegetación endémica y la creación de un corredor biológico vital para la fauna local. Cada visita, directa o indirectamente, contribuye a financiar y sostener este monumental esfuerzo de conservación.
Experiencias que Transforman la Perspectiva
La oferta del Rancho Cacachilas está diseñada para conectar al visitante con el entorno de una manera profunda y educativa. No hay menús a la carta ni servicio de camareros; en su lugar, se ofrecen experiencias previamente reservadas que son guiadas por expertos conocedores de la sierra.
Senderismo Interpretativo: Caminar por las Cacachilas con un guía local es como abrir un libro de historia natural. No se trata solo de llegar a una cima, sino de aprender a identificar plantas endémicas como la gobernadora, la jojoba y las biznagas gigantes; de descubrir los petroglifos dejados por los pericúes, los antiguos habitantes de la península; y de rastrear las huellas de coyotes, pumas y borregos cimarrones. El sendero hacia el “Cañón de la Zorra” o las rutas que revelan los misteriosos círculos de piedra de los pericúes son experiencias que dejan una huella imborrable.
El Taller de Queso de Cabra: Una de las experiencias más celebradas es la visita a su pequeña quesería artesanal. Aquí, un rebaño de cabras pasta de manera controlada, contribuyendo a la salud del ecosistema. Los visitantes pueden observar e incluso participar en el proceso tradicional de elaboración de quesos, utilizando leche pasteurizada en el mismo rancho. Probar un queso fresco o uno curado sazonado con hierbas de la región, justo en el lugar donde se produce, es un lujo sensorial que habla del ciclo completo de la granja a la mesa.
Taller de Miel Silvestre: En un acto de pura alquimia con la naturaleza, el rancho mantiene colmenas para la producción de miel de abeja melipona, nativa de la región. Los talleres enseñan sobre la crucial importancia de estos polinizadores y permiten catar las distintas variedades de miel, cuyo sabor depende directamente de las flores del desierto que las abejas visitan, ofreciendo una dulce y efímera probada del paisaje.
Ciclismo de Montaña y Observación de Aves: La sierra ofrece un terreno desafiante y gratificante para ciclistas de montaña, con senderos que atraviesan cañones y ofrecen vistas panorámicas. Asimismo, es un paraíso para los observadores de pájaros, hogar de especies como el águila real, el halcón cola roja y diversas especies de carpinteros y búhos.
La Filosofía: Turismo con Propósito
Lo que verdaderamente distingue al Rancho Cacachilas es su filosofía de base. Cada actividad, cada proyecto productivo, está supeditado al bienestar del ecosistema. El turismo no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para generar conciencia y recursos que reviertan directamente en la conservación de la sierra.
Al visitar el rancho, uno no es un simple turista, sino un testigo y un aliado en un proyecto de regeneración. Se fomenta un turismo de bajo impacto, de grupos pequeños, donde el silencio es valorado tanto como la conversación, y donde la huella que se deja es la del respeto.
Un Legado para el Futuro
El Rancho Cacachilas es un faro de esperanza y un modelo a seguir. Demuestra que el desarrollo económico y la conservación ambiental no son conceptos opuestos, sino dos caras de la misma moneda cuando se abordan con inteligencia, respeto y una visión a largo plazo.
Es un lugar que nos recuerda que la verdadera aventura no consiste solo en llegar a un lugar remoto, sino en comprenderlo, en aprender sus ritmos y en contribuir a su preservación. Al partir, el visitante no solo se lleva fotografías de paisajes espectaculares, sino una lección invaluable sobre la resiliencia de la naturaleza y el papel que podemos jugar en su cuidado. El Rancho Cacachilas no solo ofrece una jornada en el campo; siembra en quien lo visita una semilla de conciencia y respeto por el frágil y majestuoso mundo natural que nos rodea.


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