En el corazón del estado de Aguascalientes, donde el paisaje semidesértico se funde con los…

La historia de la Hacienda de los Morales se remonta al siglo XVI, cuando estas tierras eran utilizadas para el cultivo de moreras, planta que servía como alimento del gusano de seda. Esta actividad dio nombre al lugar, “Los Morales”, nombre que se mantuvo incluso después de su transformación en finca.
Fue en 1647 cuando comenzó la construcción formal de la hacienda, originalmente llamada San Juan de Dios de los Morales. Desde entonces, sus muros han sido testigos de más de cuatro siglos de historia, resistiendo cambios sociales, guerras e incluso el crecimiento urbano de la Ciudad de México.
Patrimonio precolonial y virreinal
Antes de su consolidación como finca, los terrenos pertenecieron a linajes indígenas. Tras la caída de Tenochtitlán, pasaron a manos de la Corona y luego fueron adquiridos por particulares. Se sabe que tres gobernadores indígenas vendieron los terrenos a Francisco Gudiel Barbero, quien desarrolló una finca que llegó a abarcar seis hectáreas. Posteriormente, bajo la propiedad de Bartolomé de Terreros, se construyeron estructuras clave como una capilla privada, acueductos y zonas agrícolas. La llamada “zanja de los Morales”, un sistema hidráulico rudimentario, fue una solución efectiva para el riego y el abastecimiento de agua.
Papel histórico en eventos clave
Durante los siglos XIX y XX, la hacienda fue escenario de varios eventos trascendentales. Aquí se llevó a cabo una reunión entre Agustín de Iturbide y el virrey Juan O’Donojú, momento que selló la retirada definitiva de las tropas españolas en 1821. Más adelante, durante la guerra contra Estados Unidos en 1847, el general Juan Álvarez utilizó la propiedad como base temporal. En 1914, durante la Revolución Mexicana, Francisco Villa se alojó en la hacienda con parte de su caballería, utilizando los espacios como sitio de descanso y reorganización.
De residencia familiar a restaurante icónico
A lo largo del siglo XX, la Hacienda de los Morales fue propiedad de varias familias prominentes. Su uso como residencia se mantuvo hasta mediados de la década de 1960, cuando se concibió la idea de convertirla en un restaurante de alto nivel. En 1967 abrió sus puertas al público con una propuesta gastronómica que combinaba tradición, elegancia y arquitectura histórica. Se llevaron a cabo remodelaciones respetuosas con el diseño original, integrando jardines, corredores, salones privados y espacios exteriores sin alterar la esencia virreinal del inmueble.
Arquitectura y ambiente
La hacienda conserva una combinación armónica de muros de cantera, arcos de medio punto, columnas robustas y bóvedas coloniales. Sus patios están adornados con fuentes, jardineras y esculturas, que generan un ambiente de serenidad y sofisticación. El bar El Patio es uno de los espacios más distintivos, con su iluminación natural, mobiliario de madera tallada y una fuente central rodeada de vegetación. Actualmente, el recinto cuenta con 14 salones, un amplio jardín, un kiosco central y zonas exteriores que permiten organizar eventos con más de mil invitados sin perder la atmósfera señorial.
Cocina, servicio y experiencia
El restaurante se ha consolidado como referente en la alta cocina mexicana con toques internacionales. El menú es extenso y abarca más de 600 platillos, entre los que destacan cortes finos, guisos tradicionales, mariscos, desayunos típicos, opciones vegetarianas y menús kosher. La cocina está bajo la dirección del Chef Ejecutivo Alejandro Heredia, quien coordina una brigada de 140 cocineros que atienden diariamente a más de mil comensales entre servicio a la carta y eventos. La calidad de los alimentos se mantiene gracias al uso de tecnología culinaria de vanguardia, pero sin perder el sabor tradicional.
Atención y profesionalismo
El servicio de la Hacienda de los Morales es reconocido por su atención al detalle y su enfoque personalizado. El equipo de coordinación de eventos cuenta con décadas de experiencia en banquetes, celebraciones familiares y reuniones corporativas. Ofrecen menús personalizados, alternativas para dietas especiales, opciones infantiles, música ambiental, y valet parking sin costo adicional. Todo esto hace que cada visita sea una experiencia integral, ya sea para una cena íntima o para un evento con cientos de personas.
Eventos sociales y empresariales
La hacienda se ha convertido en uno de los lugares más solicitados para bodas, aniversarios, graduaciones, conferencias y cenas empresariales. Su capacidad total, sumando salones y jardines, puede superar los dos mil asistentes en temporada alta. Cada espacio puede ser adaptado para responder a necesidades específicas, desde encuentros privados hasta celebraciones multitudinarias, sin perder el encanto de una finca colonial.
Arte, pintura y cultura
La belleza de la Hacienda de los Morales ha sido fuente de inspiración para numerosos artistas. Pintores como José María Velasco, Germán Gedovius, Daniel Thomas Egerton y Conrad Chapman inmortalizaron sus paisajes en el siglo XIX y principios del XX. Estas obras forman parte del imaginario artístico del país y ayudan a valorar aún más la dimensión cultural del lugar. Además, algunas de sus salas interiores están decoradas con reproducciones y objetos que aluden a esta tradición pictórica.
Ubicación y acceso
La hacienda se encuentra en la colonia Polanco, una de las zonas más exclusivas y accesibles de la Ciudad de México. Su ubicación sobre Avenida Vázquez de Mella facilita el acceso tanto en automóvil como en transporte público. Además, cuenta con amplias instalaciones, áreas adaptadas para personas con discapacidad, espacios pet-friendly y zonas de descanso ideales para visitantes que buscan una experiencia tranquila y memorable en medio del dinamismo urbano.
Legado y conservación
La Hacienda de los Morales es un ejemplo ejemplar de cómo preservar un inmueble con valor histórico sin sacrificar su funcionalidad contemporánea. Gracias al compromiso de sus propietarios y del personal que la administra, se ha logrado mantener su estructura y espíritu intactos mientras se adapta a las exigencias del siglo XXI. Hoy en día, representa una síntesis armoniosa entre memoria y modernidad, entre la tradición virreinal y la sofisticación del presente.
Visitar la Hacienda de los Morales es mucho más que asistir a un restaurante o participar en un evento. Es adentrarse en una parte viva de la historia de México, recorrer pasillos por donde caminaron líderes, artistas y personajes históricos, y disfrutar de una gastronomía que rinde homenaje al legado cultural del país. En un entorno donde el tiempo parece detenerse, cada rincón ofrece una experiencia sensorial única que hace de esta hacienda un verdadero tesoro nacional.


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